24 DE MayO DE 2010 0 COMENTARIOS

Los Hombres y el supermercado

Mi amiga se acaba de mudar a Sao Paulo. Se mudo hace un año a Méjico y ahora le ha tocado irse para allí.

Tiene una increíble capacidad de adaptación.

El caso es que ella y su marido se fueron por primera vez a hacer la compra al súper y cuando llegaron a la fase carne y ella cogía una bandeja de lo que parecía que eran filetes de toda la vida, su marido saltaba cual alma la lleva el diablo “Cariño lee el papel que eso parece lagarto!!!” esa escena se repitió en varias ocasiones en la carnicería y charcutería y mientras leía el mail pensé que efectivamente y salvando las distancias, ir a la compra con los maridos o por lo menos con el mío es un coñazo.

A mí por lo menos no me suelen acompañar mucho, una vez cada dos meses como máximo y aunque alguna vez ha tenido el detalle de descargarme el coche la mayoría lo hace la “muá”.

Por cada pasillo que pasamos cae alguna pijadita innecesaria al carro, que si la salsita de barbacoa de no se que especias a la miel, que si la pasta no se que, que si el batido o zumo no se cual, que si el cereal, que si las galletas, que el desodorante o la espuma….

¿Quién cocina después? Yo. Por eso compro lo que compro habitualmente. Pensando siempre en una dieta sana y equilibrada.

¿Quién pregunta siempre qué compra hago en el súper para gastar lo que gasto? Él., Menos mal que de vez en cuando me acompaña y ve que la vida es muyyyyyyy cara.

¿Quién se queja de la marca blanca? Él. El ya no vive con sus padres y tiene que asumir que este hábitat yo no es el de su EX casa. Y….la vida es muyyyyy cara.

Es mejor que se queden en casa, en serio!.

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