Lencería femenina





Alguien me comentó que el tipo de ropa interior que portamos diariamente, influye en nuestro estado de ánimo. Hasta ese momento, no me había planteado la cuestión, así que aquella mañana de martes, decidí poner a prueba mis sentidos. A modo rutinario, como si de un robot se tratase, me levanté, me vestí y me dirigí al trabajo, (previamente me había enfundado un bra y unas braguitas al más puro estilo Bridget Jones, ya sabéis, de esas que por algún motivo siempre guardamos en el último cajón de la cómoda y suelen salir a airearse en los momentos menos oportunos). Aunque iba perfectamente maquillada y había escogido un conjunto primaveral que habitualmente considero me proporciona un excelente resultado, ese día causó el efecto contrario. Tuve una jornada de lo más extraña y sentía un continuo estado de apatía. ¿Síndrome de la ropa interior poco femenina? Me negaba a creer en algo que no tenía una mínima base demostrable. Al día siguiente, repetí patrón. Después de mi ducha matutina, me equipé con otro de mis conjuntos íntimos menos apetecible. El día transcurrió similar al anterior. Usualmente suelo ser una persona que transmite y goza de buen humor. Por inverosímil que parezca, esos días brillaba por su ausencia.
 

Esta mañana cambió mi suerte. Decidí acicalarme con mis mejores galas interiores y he tenido un día de lo más completo. No sé si por la seguridad extra o porque realmente hoy tocaba una espléndida etapa en mi “tour”. De cualquier modo, no olvidéis ataviaros con ese conjunto especial si tenéis una cita importante… No está de más tener a la diosa fortuna de nuestra parte!!



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