24 DE DecO DE 2009 0 COMENTARIOS

Cuando ellas compiten entre sí

cuando ellas luchan entre si

Las mujeres pueden ser tan competitivas o más que los varones, y esto se demuestra por el grado de apasionamiento que en el género femenino puede alcanzar unas cotas verdaderamente asombrosas. Si es cuestión de hormonas o personalidad, incluso ambas, lo cierto es que el género femenino tiene una fuerza interior impresionante, que es capaz de convertir a cualquier mujer en una persona llena de éxito laboral e incluso poder de mando en muchas empresas importantes, y a la vez ser una buena hija, madre, hermana, esposa, novia o amiga. Los casos de luchas ente mujeres son un asunto de análisis que plantea dos direcciones opuestas en el terreno social, considerando que  muchas damas han querido que la sociedad sea lo más equitativa o justa con ellas.

La primera dirección se encumbra hacia las ansias o intenciones de una mujer con respecto al logro de un objetivo particular que puede presentarse en cualquier terreno de la vida, llámese laboral o sentimental. Cuando la competencia es por un cargo, las estrategias femeninas cuando no rayan en  la indecencia ni el maltrato son más variadas y sutiles que las de los varones, y se demuestran en el hecho de que cada mujer reúne unos requisitos particulares que pueden hacerla llegar a ese trabajo al cual aspira. Hay casos desafortunados de luchas de mujeres por un ascenso, un aumento de sueldo, una recomendación, que rayan en la locura, lo que replantea la verdadera fuerza de unión que debiera haber entre las integrantes del género. Pero claro, el ser humano es competitivo por naturaleza.

Al bordear el aspecto erótico, las competencias entre damas por la aprobación de un hombre que desean como pareja son un caso definitivamente serio, que ha inspirado muchas telenovelas, historias y demás que han resultado verdaderos éxitos en pantalla o best sellers. Hasta comedias románticas se han beneficiado del tema y todas estas manifestaciones, sean dramáticas o graciosas, tienen algo en común: que las técnicas femeninas pueden llegar a límites insospechados. Por ello, hace falta examinar mucho más los conflictos femeninos desde el punto de vista social, porque sin duda este tipo de confrontaciones entre mujeres son un combustible peligroso que desestabiliza el sentido de una sociedad igualitaria.

La segunda dirección y que se contradice con la primera, es cuando la competencia femenina se hace en pro de los derechos que legitimen un caso especial que necesita ser juzgado con acierto por parte de una asamblea o dirección general. En este caso, la inteligencia es la que debe primar indefectiblemente.

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