COMO SOBREVIVIR A LAS CENAS DE EMPRESA





cena de empresa

cena de empresa

Estos días tenemos la agenda llena de cenas de los diferentes ambientes en que nos movemos: trabajo, amigos, hobbys, vecinos, etc.  Pero la que sin duda genera más controversia es la famosa “cena de empresa”. Parece que es de asistencia voluntaria pero esconde una obligatoriedad latente. La mayor parte de las veces consiste en un evento medio obligado (que no se diga que no hacemos nada por crear equipo, que no se diga que no invitamos a los empleados ni a una copa, que no se diga… vamos, un puro teatro).

Suele constar de una parte en la que algún directivo ensalza las maravillas de la empresa para que te sientas orgulloso de pertenecer a ella; te hablan de los millones de euros que han ganado este año (aunque tu subida salarial haya quedado congelada por la siempre ocurrente crisis); te enseñan los proyectos venideros para el año nuevo y a modo de colofón hace algún tipo de gracia, chiste o bromilla para que se vea que el management es muy enrollado.

Lo mejor para sobrevivir a esta charla es no escuchar y cuando veas que algún incauto sí parece escuchar y se ríe de algo, ríete también: no quieres desentonar 🙂  Si escuchas lo que se dice podrás comprobar que las cifras no cuadran con lo que te han venido contando todo el año, que los proyectos que se avecinan no tienen nada que ver contigo y tu sueldo seguirá siendo igual que hace tres años, como poco.

Superada la primera parte de la cena, vamos a la comida en sí.  Esta parte es en realidad la más llevadera porque a todos nos gusta comer por la patilla.  Por otro lado, si tienes suerte, te puedes sentar con tu amigos y así el rato seguro que es muy divertido y agradable.

Después llegan las copas.  Ay, qué peligroso es este momento !!! Cuidadín con el alcohol que bebes, controla bien y no te pases, no sea que te dé por: hacer algún tipo de show de cantar o bailar (y esto no te vendrá bien para la negociación salarial), o puede que se te vaya la lengua y critiques más de la cuenta (no sabes quién te está escuchando), o quizá le tires los tejos al que no debes (recuerda que tu jefe está casado).

Si eres capaz de abstraerte, comer a dos mejillas y tomarte sólo una copa: enhorabuena! Estás preparada para la cena de empresa 🙂



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