Claves para desarrollar tu proactividad en el trabajo





La mujer ha alcanzado grandes avances en diversas situaciones laborales que hace muchos años se mostraban complicadas para ellas debido a los prejuicios, falsas ideas sobre la condición femenina para el desempeño en el trabajo e incluso miedo, Así es, miedo a que la mujer por poseer unas cualidades sicológicas innatas para el manejo del stress, la organización y la comprensión de las personalidades se llegara a imponer del todo. Ahora está claro que ella siempre ha sido, desde los primeros días del mundo, el apoyo insuperable que han tenido los varones para poder crear una sociedad moderna y capacitada.
¿Qué pasa cuando la mujer, siendo empleada como secretaria, enfermera, azafata, operaria, vendedora y un millón de loables labores más, cree no tener voz ni voto y simplemente se deja arrastrar por las ideas “todas geniales” de superiores o encargados(as)? Allí es cuando ella no debe dejar amedrentarse por el temor, porque en dentro de sí ella tiene la fuerza para ser proactiva en el trabajo proponiendo ideas, creando soluciones, estableciendo métodos, buscando horizontes. Son muchas las mujeres que teniendo esta capacidad de empuje e ingenio, se limitan a cumplir siempre con el protocolo no atreviéndose a romper ciertas reglas.
Por supuesto, ser proactiva en el trabajo no significa imponer fiera ni irracionalmente ciertas recomendaciones o puntos de vista, sino se trata de mirar el panorama bajo el lente único de la condición femenina de tal manera que haya una mejor armonía. Ser proactiva en el trabajo es abrir las alas a las nuevas formas de hacer una acción cotidiana, romper con inteligencia la ortodoxia, descubrir las caras de una constante. Ser proactiva es, sin dejar de lado la ternura, la nobleza y la belleza, tener carácter para hacerse a un lugar dentro del respeto general hablando y actuando en el tiempo correcto.
Se trata de un proceso, sí, y no es fácil para aquellas que por su personalidad natural gustan de decir pocas palabras o consideran que por algún motivo no poseen madera de líderes; pero hasta las que ocupan un cargo importante o destacando empezaron, por lo general, dando pequeños y seguros pasos. Todo comienza en casa: hasta el ama de casa que cree que su rutina no tiene valor, puede empezar a imponer sabiamente sus apreciaciones, creando de a poco una confianza que le servirá a ella misma y, si tiene una hija o hijas, a estas para que se críen en un ambiente de ánimo.

La mujer ha alcanzado grandes avances en diversas situaciones laborales que hace muchos años se mostraban complicadas para ellas debido a los prejuicios, falsas ideas sobre la condición femenina para el desempeño en el trabajo e incluso miedo, Así es, miedo a que la mujer por poseer unas cualidades sicológicas innatas para el manejo del stress, la organización y la comprensión de las personalidades se llegara a imponer del todo. Ahora está claro que ella siempre ha sido, desde los primeros días del mundo, el apoyo insuperable que han tenido los varones para poder crear una sociedad moderna y capacitada.

ser mujer proactiva

¿Qué pasa cuando la mujer, siendo empleada como secretaria, enfermera, azafata, operaria, vendedora y un millón de loables labores más, cree no tener voz ni voto y simplemente se deja arrastrar por las ideas “todas geniales” de superiores o encargados(as)? Allí es cuando ella no debe dejar amedrentarse por el temor, porque en dentro de sí ella tiene la fuerza para ser proactiva en el trabajo proponiendo ideas, creando soluciones, estableciendo métodos, buscando horizontes. Son muchas las mujeres que teniendo esta capacidad de empuje e ingenio, se limitan a cumplir siempre con el protocolo no atreviéndose a romper ciertas reglas.

ser proactiva

Por supuesto, ser proactiva en el trabajo no significa imponer fiera ni irracionalmente ciertas recomendaciones o puntos de vista, sino se trata de mirar el panorama bajo el lente único de la condición femenina de tal manera que haya una mejor armonía. Ser proactiva en el trabajo es abrir las alas a las nuevas formas de hacer una acción cotidiana, romper con inteligencia la ortodoxia, descubrir las caras de una constante. Ser proactiva es, sin dejar de lado la ternura, la nobleza y la belleza, tener carácter para hacerse a un lugar dentro del respeto general hablando y actuando en el tiempo correcto.

Se trata de un proceso, sí, y no es fácil para aquellas que por su personalidad natural gustan de decir pocas palabras o consideran que por algún motivo no poseen madera de líderes; pero hasta las que ocupan un cargo importante o destacando empezaron, por lo general, dando pequeños y seguros pasos. Todo comienza en casa: hasta el ama de casa que cree que su rutina no tiene valor, puede empezar a imponer sabiamente sus apreciaciones, creando de a poco una confianza que le servirá a ella misma y, si tiene una hija o hijas, a estas para que se críen en un ambiente de ánimo.



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